El problema estructural del tianguis es que está muy cerrado, lo cual es idóneo y propicio para la inseguridad, cuando los mercados deben ser espacios abiertos, de fácil vigilancia.
La importancia económica, la informalidad y los posibles “acuerdos políticos” con sus administradores, así como la falta de vigilancia, hacen de los mercados y tianguis de la ciudad de Puebla, como La Cuchilla, sitios atractivos para la delincuencia, coinciden especialistas. Incluso el referido punto de comercio, donde no solo han ocurrido desapariciones y asesinatos, sino también operaba José Francisco N., alias “El Caimán”, supuesto líder narcomenudista, actualmente luce semifuncional, ya que solo unos cuantos locales operan mientras la mayoría lucen abandonados.
Aunque en septiembre de 2022 el exgobernador de Puebla, Luis Miguel Barbosa Huerta, anunció la posibilidad de expropiar negocios de La Cuchilla a fin de combatir la inseguridad tras la desaparición de una pareja de esposos que un año después fue encontrada muerta y enterrada en uno de los referidos locales, todo quedó en promesa.
Este tianguis es uno de los más conocidos de Puebla, incluso a nivel internacional, luego de que en el año 2024 un informe de la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) lo catalogara como “el mayor mercado de marcas e infracción de derechos de autor en el sureste de México”, al contar con al menos 120 almacenes y 150 tiendas dedicadas a actividades relacionadas con la piratería.
El inmueble se encuentra en el bulevar Norte, entre la avenida Héroe de Nacozari y la calle 15 Norte, de la colonia Cleotilde Torres, en la capital poblana. Frente a él se localiza el mercado Hidalgo, de igual manera, investigado por las autoridades por la comisión de diferentes delitos.
Ropa, calzado, abarrotes, lentes de graduación sin ningún tipo de normativa, celulares, discos, comida y hasta micheladas se ofertan en los locales que están a pie de calle. Entre sus pasillos lucen cortinas metálicas cerradas, negocios abandonados y solo uno que otro local abierto.
Su mala fama y la persecución de miradas atentas a cualquier falso movimiento hacen sentir un verdadero riesgo al caminar por el sitio, un lugar cerrado, sin vigilancia y con un área trasera donde muy pocos se atreven a entrar.
La presencia y asentamiento de indigentes que han creado su hogar a un costado del tianguis contribuye no solo al aspecto descuidado de la zona, sino también a la inseguridad, pues entre las casas de cartón y plástico fue encontrado el cuerpo de un hombre maniatado y en avanzado estado de descomposición, el pasado 27 de agosto.
Informalidad y afluencia económica
¿Qué hace que la delincuencia focalice su atención en este tipo de centros de abasto para la comisión de diversos actos fuera de la ley e incluso quieran operar desde ahí?
Rodolfo Tadeo Luna De La Mora, académico investigador del Laboratorio de Paz con Reconciliación de la Ibero Puebla, explicó que la situación de los mercados y tianguis como La Cuchilla debe observarse desde un punto de vista social, ya que las relaciones violentas que se presentan desde el exterior también se reflejan en los mercados y sus vendedores.
Afirmó que los tianguis son puntos de control económico, lugares de mucha afluencia con demasiado flujo de dinero en efectivo, volviéndose atractivos para la delincuencia.
No solo tiene que ver con la cuestión del poder económico, sino también con la logística, la distribución y el intercambio de mercancías, esta cadena de suministros puede ser utilizada para cuestiones ilegales, digamos que aprovechan estas rutas, estas vías y todo este conocimiento de las personas que intercambian mercancías en estos lugares,detalló.
El especialista expresó que en la informalidad del comercio se puede dar el reclutamiento de bandas criminales, pues al no ser una fuente de ingresos estables y presentar salarios bajos, es más fácil que los comerciantes puedan sumarse a las filas de la delincuencia.
A esto le sumamos que desde la informalidad se propicia que ciertos grupos criminales puedan operar y hasta reclutar: digamos, si hay personas con ingresos o salarios muy bajos, sin prestaciones, pueden sumarse a las filas de la delincuencia organizada, entonces por eso son lugares muy atractivos para que la delincuencia ejerza este poder que ya ejerce a nivel social, se trata de puntos que conocemos como zonas grises de lo ilegal y lo legal,
