La construcción del actual Puente de la Juventud, a comienzos de la década de los 2000, permitió descubrir una estructura subterránea que durante años permaneció oculta bajo el crecimiento urbano de Atlixco.
El hallazgo fue dado a conocer nuevamente por el exalcalde Felipe Velázquez Gutiérrez, quien recordó que el túnel apareció durante los trabajos de excavación para cimentar el puente, infraestructura que buscaba mejorar la conexión entre distintas zonas de la ciudad, divididas por la barranca del Carmen y las antiguas vías del ferrocarril.
Una estructura de grandes dimensiones
Durante las excavaciones fue localizada la entrada de un pasadizo de aproximadamente 2.5 metros de altura y 1.20 metros de ancho. La construcción estaba hecha con grandes tabicones de barro rojo y contaba con muros de hasta 70 centímetros de espesor.
En el interior también se encontraron vestigios de vigas de madera que, de acuerdo con el relato, pudieron haber funcionado como una especie de estructura de contención.
El túnel se encontraba prácticamente bloqueado por lodo, piedras y otros residuos acumulados durante años, por lo que las autoridades de aquella época ordenaron realizar trabajos de limpieza para conocer hasta dónde se extendía.
La exploración terminó por un hundimiento
Tras avanzar aproximadamente 20 metros, los trabajos permitieron establecer que el túnel se dirigía hacia la zona del recinto ferial y pasaba por debajo de la preparatoria Simón Bolívar.
Sin embargo, la exploración tuvo que suspenderse después de que una fuerte lluvia provocara un hundimiento dentro del plantel educativo. El terreno presentó un cráter de aproximadamente dos metros de profundidad y ocho metros de diámetro, en una zona verde.
El incidente fue relacionado con el vaciado del túnel y la filtración de agua, factores que habrían debilitado el suelo.
Ante el riesgo que representaba mantener abierta la estructura, las autoridades optaron por rellenar el túnel y rehabilitar el área afectada, con lo que concluyó la posibilidad de continuar con su exploración o convertirlo en un atractivo turístico.
El testimonio vuelve a poner sobre la mesa la posibilidad de que existan otras estructuras subterráneas en Atlixco, cuya historia y función permanecen sin esclarecerse completamente bajo las construcciones actuales de la ciudad.


