Vía digital hay hasta 19 negocios de este tipo, de estos, nueve suman quejas ante la Procuraduría por no entregar el producto o negarse a devolver apartados.
Seudoagencias automotrices operan en Puebla con un patrón de fraude: captan clientes en redes sociales con promesas de automóviles sin enganche, pero después exigen anticipos en efectivo, transferencia o depósito, de hasta 20 mil pesos y pagos mensuales durante meses, aunque nunca entregan el vehículo ni devuelven el dinero.
En el entorno digital existen al menos 19 negocios de este tipo, de los cuales nueve acumulan diversas quejas ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), principalmente por no entregar el producto o negarse a devolver apartados.
Leonardo, de 28 años, perdió los ahorros que había reunido para adquirir su primer vehículo. El joven, quien labora en una fábrica, explicó que, motivado por el deseo de tener su primer auto, buscó opciones en redes sociales. Ahí encontró una supuesta agencia de financiamiento para la compra de autos usados denominada AV Asesoría y Consultoría Automotriz S.A.S de C.V.
Tras establecer contacto con una agente vía Facebook, recibió la oferta de adquirir una unidad usada con un valor de 230 mil pesos, a pagar hasta en 60 mensualidades.
No le solicitaron enganche, recibos de nómina ni revisión de buró de crédito. Los únicos requisitos fueron una copia de su identificación oficial, comprobante de domicilio actualizado y tres referencias personales, excluyendo a familiares directos, como padres, hijos o hermanos.
Posteriormente, fue citado en la zona de la Calzada Zavaleta, donde firmó un contrato del supuesto plan de financiamiento. Ahí comenzó el fraude, pues, contrario a lo prometido, le exigieron un enganche de 15 mil 500 pesos que nunca le devolvieron.
La promesa fue que, tras llamar a sus referencias y validar su perfil, además del anticipo ya entregado, recibiría el vehículo en un plazo de 10 días. No obstante, narró que a sus conocidos les realizaron llamadas en las que les pidieron información personal y, al no responder de inmediato, les notificaron que no habían pasado un supuesto filtro.
Esto derivó en que Leonardo quedara fuera del primer plan ofrecido. Para continuar, debía aceptar un segundo esquema en el que, durante cuatro o seis meses, tenía que realizar pagos anticipados de 4 mil 300 pesos antes de recibir el vehículo.
Ante este escenario, el joven decidió desistir y solicitó la rescisión del contrato. Sin embargo, mediante distintas argucias, la empresa le cerró cualquier posibilidad de recuperar su enganche. Perdió el dinero y optó por no denunciar ante la carga burocrática y el temor a posibles represalias.
